Cómplices

No es una amistad. No es una aventura. No una historia de amor. No es una pareja. No es una relación sentimental. No es un compromiso. Es todo eso a la vez, que a su vez, es algo más. Es una complicidad.

Quiero un cómplice.

Hace una semana he vivido pegada a la pantalla viendo una tras otras un buen número de las entrevistas que han propuesto en la cumbre online Tu Mujer Salvaje. Cada uno de los siete días, se ofrecían de forma gratuita cinco de estas entrevistas. Sonia y Ana han realizado un gran trabajo que les agradezco de corazón. Ahora, en la página de la cumbre puedes descargarte aún los 13 regalos de algunas ponentes clickeando AQUI.

He disfrutado y, a veces no tanto, viendo las intervenciones de mujeres y hombres de todo el mundo aportando su visión, su proyecto, su experiencia y su empuje hacia un desarrollo personal más salvaje y menos domesticado.

Elegir una de todas podría considerarse, paradójicamente, desconsiderado, porque de verdad que el valor de la inmensa mayoría de las que he visto es muy alto. Ahora bien, mi corazón saltó ante la vibración de Miriam Subirana en su aportación Te amo y soy libre: relaciones de pareja conscientes.

Miriam habla en la misma de cómo crear relaciones de pareja más conscientes y menos dependientes. Relaciones más plenas y libres. Y a medida que hablaba, indagaba en la web de esta gran mujer que, entre otros, tiene un libro al que llegué felizmente como quien alcanza algo que no sabía que andaba buscando hasta que lo encuentra.

O será que el libro aparece cuando la lectora está preparada.

Cómplices

Como ella misma indica en su web, sobre «Cómplices», en este libro la autora comparte los resultados de su búsqueda: aprender a relacionarnos sin dañarnos, a amarnos sin atarnos, a ser cómplices recuperando y preservando nuestra identidad original y eterna, a experimentar la unidad en la diversidad. Esta es mi propuesta de transformación integral para que sea posible la armonía en las relaciones. Propongo recuperar nuestro poder interior para ser sin necesidad de imponer, forzar ni presionar. Esta es la condición imprescindible para el encuentro con el otro.

Yo ya tengo en mente dos cosas:

1.- Leer el libro.

2.- Amar y ser amada por mi cómplice azul.

Saborea el gusto de la complicidad.

¡Y que el amor te acompañe!


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