La gran conjunción

Dos mil veinte no podría despedirse de mejor manera que con un solsticio de invierno que coincide con la gran conjunción entre Júpiter y Saturno, que se reencuentran ante nuestros ojos, 800 años después.

¿Quién no se ha reencontrado alguna vez con alguien que hace tiempo que no ve?

¿Has pensado si te gustaría saber cuando es el último segundo que estás con alguien que no vas a volver a ver?.

Porque hay días que son de despedida. Bien porque las relaciones se descuidan, los lazos se rompen o se marcan órbitas distintas, o si llega la muerte a trasmutar la vida.

Pueden pasar 800 años hasta volverse a ver.

Entretanto la ruptura puede doler, puede endurecer, puede desconsolar, puede aliviar, puede empujar, puede hundir, puede elevar… llevarte hacia delante o hacia atrás. Te puede hacer orbitar.

El dios de la luz y el dios de la cosecha conjugados, confiemos, sean presagio de un mejor año, desde hoy, si quieres. Luz para que tu corazón se ilumine y encuentre claridad en cada paso del nuevo camino, 365 pasos iluminados. Una luz cálida, que acoja a tu corazón como una chispeante hoguera que disipa cualquier frío de emoción.

Que de las chispas de luz, te florezcan soles.

¡Feliz solsticio de invierno!

¡Y que el amor te acompañe!


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