Responsabilidad emocional

He visto a personas preocuparse en exceso por lo que sus actos puedan provocar en sus parejas.

«La isla de las tentaciones» de la vida, viene a ser un vaivén de ellas y ellos y viceversa, a veces en pareja, a veces sin ella, a veces con alguien más incluida entre dos, con consentimiento de todas las partes o no.

He visto a personas despreocuparse en exceso por lo que sus actos puedan provocar en sus parejas.

Responsabilidad Vs. Culpa

Por cierto, no es necesario viajar de la responsabilidad a la culpa, y lanzarse a latigazos contra una misma por lo que sea que haya hecho emanar una emoción no deseada en ti, o en otra persona con la que te relaciones.

Sí que hablo de una suerte de equilibrio, entre los latigazos de culpabilidad y la responsabilidad afectiva que pueda tener una ameba.

Así pues, visualiza una solución por dos vías (si tú ves más son bienvenidas en los comentarios):

  1. Responsabilizarnos de nuestras emociones. En primer lugar, reconocer que el origen de nuestras emociones está en nuestro interior, que podemos reconocer las emociones que se desencadenan en nuestro cuerpo-mente y encontrar respuestas a por qué determinadas acciones de los demás nos producen esos sentimientos. ¿Podemos responder con otra emoción? ¿Queremos seguir cerca de alguien que nos genera esas emociones?
  2. Responsabilizarnos de nuestras acciones. En una relación, de pareja, y de cualquier otro tipo, somos responsables de los afectos que mostramos. Responsabilizarnos de nuestros afectos y acciones quiere decir que si con nuestras palabras y gestos continuos estamos diciendo a una persona que la queremos, actuemos en consonancia. Y no, demos una de cal y otra de arena, entendiendo que puedo hacer lo que quiera y que lo que sientan los demás respecto a lo que hago no es causa/problema mío.

Con mitad y mitad de cada una, creo que conseguiremos establecer relaciones más sanas y, si acaban, evitar dejar tras de nosotras cadáveres emocionales, sea el nuestro o el de la persona que una vez, de una forma u otra, amamos. Y aunque nunca hubiésemos amado.

Agárrate el corazón.

¡Y que el amor y la responsabilidad emocional te acompañen!


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