He visto a personas preocuparse en exceso por lo que sus actos puedan provocar en sus parejas.
«La isla de las tentaciones» de la vida, viene a ser un vaivén de ellas y ellos y viceversa, a veces en pareja, a veces sin ella, a veces con alguien más incluida entre dos, con consentimiento de todas las partes o no.
He visto a personas despreocuparse en exceso por lo que sus actos puedan provocar en sus parejas.
Responsabilidad Vs. Culpa
Por cierto, no es necesario viajar de la responsabilidad a la culpa, y lanzarse a latigazos contra una misma por lo que sea que haya hecho emanar una emoción no deseada en ti, o en otra persona con la que te relaciones.
Sí que hablo de una suerte de equilibrio, entre los latigazos de culpabilidad y la responsabilidad afectiva que pueda tener una ameba.
Así pues, visualiza una solución por dos vías (si tú ves más son bienvenidas en los comentarios):
- Responsabilizarnos de nuestras emociones. En primer lugar, reconocer que el origen de nuestras emociones está en nuestro interior, que podemos reconocer las emociones que se desencadenan en nuestro cuerpo-mente y encontrar respuestas a por qué determinadas acciones de los demás nos producen esos sentimientos. ¿Podemos responder con otra emoción? ¿Queremos seguir cerca de alguien que nos genera esas emociones?
- Responsabilizarnos de nuestras acciones. En una relación, de pareja, y de cualquier otro tipo, somos responsables de los afectos que mostramos. Responsabilizarnos de nuestros afectos y acciones quiere decir que si con nuestras palabras y gestos continuos estamos diciendo a una persona que la queremos, actuemos en consonancia. Y no, demos una de cal y otra de arena, entendiendo que puedo hacer lo que quiera y que lo que sientan los demás respecto a lo que hago no es causa/problema mío.
Con mitad y mitad de cada una, creo que conseguiremos establecer relaciones más sanas y, si acaban, evitar dejar tras de nosotras cadáveres emocionales, sea el nuestro o el de la persona que una vez, de una forma u otra, amamos. Y aunque nunca hubiésemos amado.
Agárrate el corazón.
¡Y que el amor y la responsabilidad emocional te acompañen!
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