Y a su barco le llamó «Libertad». Y a ti te escribió: no, ya no más.
Dejar una relación o que te dejen no es plato de buen gusto en muchos casos. Mínimos son aquellos que conozca en que ambas partes, de mutuo acuerdo, lleguen a la conclusión de que lo mejor para ambos es acabar, aquí y ahora.
¿Cuándo?
Al parecer hay un momento justo para finalizar una relación. Al parecer, la inmensa mayoría de las personas reconocen ese momento bastante después de que pase. Así, el supuesto instante ideal, sólo lo es a los ojos de tu futuro yo.
Tu yo del presente puede que:
- No se haya dado cuenta.
- No quiera darse cuenta.
- Se haya dado cuenta y quiera intentarlo.
- Se haya dado cuenta, lo haya intentado y quiera volver a intentarlo. Por si acaso.
- Tenga más miedo por salir de la relación que por quedarse dentro.
¿Cómo?
Creo que la mejor manera de dejar una relación es hablarlo en persona. Ole. Sin embargo, después de vivir amores y desamores, propios y ajenos, concluyo:
- Lo mejor no es siempre lo que yo pienso a priori.
- Lo que yo pienso que es mejor, a veces, no es posible.
- Lo que es mejor, es decirlo.
- Lo que es mejor que mejor, es que después de haberlo dicho, te vayas. Por si acaso.
- Y te marchas, y a tu barco lo llamas Libertad.
¿Por qué?
Quien deja sabe por qué. Quien es dejada, también. Raras excepciones han llegado a mis oídos de relaciones que acaban de la noche a la mañana sin un motivo aparente.
A poco escarbar se huelen los restos de un desamor, como no hubo otro igual:
- Hace tiempo que discutíamos todos los días.
- Hace tiempo que creo que está con otra persona.
- Hace tiempo que no confío en ella.
- Hace tiempo que dudo de esta relación.
- Hace tiempo que no siento nada al hacerlo contigo.
El día D
Y el día D a la hora H, acaba. Según el Instituto de Política Familiar de España:
- Se rompe un matrimonio cada 5 minutos.
- Se rompen 12 matrimonios cada hora.
- Se rompen 290 relaciones matrimoniales cada día.
Estos datos sólo muestran las relaciones basadas en el matrimonio. Súmale el resto. Y así la vida va y viene y las relaciones que un día se prometieron eternas, caducan.
Fin de la cita.
¡Que el amor te acompañe! Y si te deja… Let her go
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