Te echo de menos

– Yo también me echo de menos.

(Modern Love Ámsterdam

Ep. 2.- Abrázame fuerte)

Nunca se dijo tanto con tan poco. Si complicado es echar de menos, la ausencia, la distancia, el desapego… no te cuento cuando te pierdes por el camino y no sabes ni por dónde te crece el pelo.

Cuánto dolor en esa profundidad de emociones que a veces te envuelve y no te deja ver quién eres, quién eras o qué queda de quien fuiste una vez.

Me cuesta hablar de emociones que considero negativas, y digo considero, porque no creo que lo sean realmente, sólo que son aquellas que me duelen, o me ponen triste o me sacan de mi nube de algodón de colores donde vivo y me gusta vivir plácidamente.

Por eso, escribir este tipo de post resulta para mí algo más complejo. A cada tecleo noto como un pellizco en el corazón. Como si me estuviera sacudiendo el polvo de mi propia piel. Porque igual que bajo las alfombras se acumula el polvo, puede ser que ahí debajo de la piel se guarden las sensaciones que reprimimos, ignoramos, olvidamos o queremos olvidar.

Porque quizás tú, y yo, consigamos dejar de pensar en ellas, pero ellas, en cambio, permanecen ahí porque vinieron a protegernos y conectar con nuestras necesidades (tristeza), adaptar los pasos hacia nuestros objetivos (frustración), construir nuestra memoria y prepararnos emocionalmente para el futuro (nostalgia)… y así, cada una de ellas.

Por eso, el trabajo está en no huir de estas emociones. Escucharlas cuando aparecen, sentirlas, a ver qué han venido a contarnos, pedir ayuda si no sabemos interpretarlas y agradecer que están aquí para y por nosotras.

¡Que el amor te acompañe también cuando te eches de menos!


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