Al final

Llega la despedida pero sigue la vida (El final, Amaral).

Quizás sabéis o bien os enteráis ahora que, para quienes somos profes, hay otro año nuevo: el curso escolar. Hoy, de alguna manera, damos fin a un ciclo y viene inevitablemente de la mano de una despedida.

Hace un año me despedí de instituto, de estudiantes, de compis y de compis que se habían convertido en amigos. Me despedí de mi compañera de piso (mi compi yogui), de piso, de ciudad y de vida. De mi vida allí: me despedí del gimnasio al que había ido cada día, de las compañeras de natación y del profesor, de los paseos junto al mar, de los juernes de pescaito…

La despedida. Decir adiós, a veces cuesta, otras se evita, en ocasiones es un alivio, muchas veces encoge el alma y unas cuantas calma. Sea como sea en cada despedida se queda una parte y la otra, simplemente, parte.

Y sigue la vida.

Este año nuevo docente, en cambio, puedo decir alegre que aunque siguen sumándose despedidas por fin, me ha llegado el momento de regocijarme en un año más en el mismo centro, con las mismas alumnas (y las nuevas que lleguen), el mismo gym y los mismos paseos junto al mar.

¡Que el amor te acompañe en cada despedida!


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