Hoy he llorado con un final feliz. Lo confieso sí, me gustan los finales felices. Ea, ya lo he dicho, como diría Dori.
Puestas a confesar, también diré que un buen día decidí que quería vivir mi vida como una película. Y eccomi.
Quizás, cuando conjuré tal afirmación no pensé en los ratos que se pasan sus protagonistas con un sin fín de vaivenes, subidas y bajadas, risas y lágrimas, antes de llegar a ese final. Feliz.
La verdad que lo que un día comenzó como una idea romántica, hoy se ha convertido en una forma de vivir muy peculiar. Se trata, de restar importancia a momentos difíciles, estoy en una película, de alucinar con los buenos en plan… sí, esta es tu peli chica y, sobretodo, de actuar.
Sí, actuar.
¿Has visto alguna peli en la que pase algo sin que nadie mueva un pelo?
Pues eso, actúa.
Actúo cuando me levanto cada mañana y me susurro: «adelante que hoy, es tu día». Y ahora, que trabajo como redactora de contenidos desde casa, pues me siento delante de mi ordenador y me siento como la protagonista de una serie que es a la vez comedia y telenovela.
Actúo cuando paseo a Luna, porque sacar a pasear tu mascota es muy de pelis. Y pasear más perros aún más, pero no he llegado aún a ese nivel.
Actúo cuando decido envolverme de amor, rellenarme de amor y amar, así, actuando y a lo loco. Porque sino… ¿que le voy a contar a mi descendencia?
Actúo, sí, a veces arriesgando, a veces meditando, a veces convencida y a veces no tanto.
Actúo y cuando acabe la representación, entonces, que se cierre el telón.
Para entonces, todo lo que me lleve, será lo que habré actuado.
¿Qué haces aún leyendo?
Actúa.
¡Y que el amor te acompañe, a un final feliz!
Descubre más desde Lovesamor
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
